Le macabre anniversaire d’ETA

En 1982, les dirigeants d'ETA apparaissent pour la 1ère fois san cagoules à Biarritz pour annoncer la dissolution de l'organisation.

En 1982, à Biarritz, les dirigeants d'ETA apparaissent pour la 1ère fois sans cagoules pour annoncer la dissolution de l'organisation.

En deux jours, ETA vient de montrer que sa capacité de destruction était intacte malgré les récente opérations policières qui firent tomber quatre directions militaires en six mois. Mercredi, à Burgos, une fourgonnette chargée de 200 kilos d’explosifs a détruit une bonne partie de la caserne de la garde civile. Par miracle, on ne compte qu’une soixantaine de blessés. Le lendemain, c’est un attentat à la voiture piégée qui a tué deux gardes civils à Majorque, à une dizaine de kilomètres de Marivent, résidence d’été de la famille royale espagnole. ETA aime les symboles et les anniversaires: avec ces deux attentats retentissants, elle célèbre a sa façon cinquante années d’existence.

L’ETA (Euskadi Ta Askatasuna, "Euskadi et liberté" en euskera) a en effet été fondée le 31 juillet 1959 par des étudiants nationalistes d’inspiration marxiste-léniniste, qui reprochaient au Parti nationaliste basque d’être trop passif  face au franquisme. Depuis son premier attentat meurtrier, le 7 juin 1968, le groupe armé, qui revendique l’indépendance d’Euskal Herria, territoire comprenant la région autonome du Pays Basque espagnol, la Navarre (nord de l’Espagne) et le Pays Basque français, a assassiné 828 personnes.

L’ETA avait annoncé le 22 mars 2006 un "cessez-le-feu permanent" qui avait permis au gouvernement socialiste de José Luis Rodriguez Zapatero de s’engager sur la voie d’un "processus de paix". Les négociations ont échoué si bien que l’ETA choisit de dynamiter le "processus" en commettant un attentat meurtrier le 30 décembre 2006 à l’aéroport de Madrid, puis d’officialiser la fin à sa trêve en juin 2007. Dans un récent Zutabe, le bulletin interne de l’organisation, les terroristes basques ont élaboré une « feuille de route », précisant que les attentats meurtriers ont pour but d’« amener Madrid à négocier ». Le ministre socialiste de l’Intérieur, Alfredo Perez Rubalcaba, a pourtant écarté toute ambiguïté: « Ou ETA renonce aux armes, ou nous l’obligerons à le faire. Il n’y aura pas de dialogue.» Avec la reprise des attentats, l’autre objectif des séparatistes est de faire taire les voix discordantes au sein de la mouvance, en particulier les dirigeants de Batasuna -la branche politique interdite en 2003 par la justice espagnole et qui est aujourd’hui privé de toute représentation politique et publique en Espagne- qui prônent l’adieu aux armes.

Depuis, les polices espagnole et française ont porté des coups durs à l’organisation, arrêtant plus d’une centaine de personnes, dont son chef militaire présumé, Garikoïtz Aspiazu Rubina, alias "Txeroki", en novembre dernier. Au total, on compte actuellement environ 600 détenus en France et en Espagne, dont la quasi-totalité des dirigeants historiques.

Une tribune d’Antonio ELORZA, professeur de Sciences politiques, parue ce 31 juillet dans El País nous éclaire sur les racines de l’ETA, profondément anti-espagnoles:

Ciertamente el franquismo fue un agente de radicalización del nacionalismo vasco radical, como lo fue la persistencia de las torturas, por no hablar del terrorismo de Estado tipo GAL, en los primeros años de la democracia. Pero el fondo del problema es que a fines de los setenta, como hoy, como ocurriera para sus precursores en 1936, la cuestión para ETA no era la presencia o ausencia de democracia, sino la exigencia de vencer al "enemigo" por antonomasia: España.

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Le 26 juillet, le quotidien El País a publié l’interview de l’un des fondateurs historiques de l’ETA, Julen MADARIAGA, qui se montre très critique avec la dérive meurtrière de l’organisation:

"Los radicales no tienen cojones para despegarse de la tutela de ETA"

ANDER LANDABURU 26/07/2009

julen_madariagaEn la segunda planta de Zumaldegia, nombre del caserío que domina una de las pequeñas colinas que rodean el municipio de Senpere (País Vasco francés), Julen Madariaga (Bilbao, 1932) se instala en la vieja mesa escritorio en la que su abuelo Ramón redactó el primer Estatuto de Estella de 1932. Medio siglo después, y como el resto de sus compañeros de aquella época, Madariaga es incapaz de poner una fecha concreta al nacimiento de ETA. "Fue un proceso de varios meses, que va desde nuestra ruptura como EKIN con el PNV, la reunión de Deba en diciembre de 1958 en la que se encarga a Txillardegi [José Luis Álvarez Emparanza] buscar un nombre para la organización, el documento enviado a nuestra delegación en Caracas con las siglas nuevas, hasta la carta remitida al lehendakari Aguirre y fechada el 31 de julio de 1959, día de san Ignacio, en la que se le informa de la creación de Euskadi eta Askatasuna (ETA)".

Junto a Txillardegi, los otros cinco fundadores de ETA son José Manuel Aguirre, José María Benito del Valle, Alfonso Irigoien, Iñaki Larramendi y Rafael Albizu. Se dedican a la labor de captación y de propaganda, con pintadas de ikurriñas, reparto de pasquines o intercambio de libros entonces prohibidos. Las primeras acciones violentas tienen lugar en esos meses: explosivos en la Jefatura Superior de Policía de Bilbao, en el Gobierno Civil de Vitoria; incendios en las redacciones de los diarios Alerta y Hierro en Santander y Bilbao, respectivamente,y el intento de descarrilamiento de un tren lleno de falangistas que se dirigía a San Sebastián para conmemorar el XXV aniversario del Alzamiento Nacional del 18 de julio. Una chapuza en la que los activistas se limitan a aflojar los tornillos que sujetan los raíles en una curva suave a la salida de Lasarte, donde el tren no circula a más de 25 kilómetros por hora; pero el maquinista lo vio a distancia y paró el tren. La chapuza humilla a los falangistas y se lo hacen pagar caro a "esos aprendices de terroristas". La policía, movilizada por la presencia de Francisco Franco, que veranea en esos momentos en la capital guipuzcoana, multiplica las detenciones y Madariaga es arrestado, cayendo en manos del temido comisario Melitón Manzanas, antes de pasar seis meses en la prisión de Carabanchel. A su salida se inicia el camino hacia la I Asamblea de ETA, que se realiza en mayo de 1962 en la abadía benedictina de Nôtre Dame de Belloc, donde se redactan los principios fundacionales y la orientación de ETA. "El nacionalismo de Arana nos resulta antiguo y reaccionario, la democracia cristiana queda a la derecha y la moral católica no permite más que luchar con las armas en la mano en guerras convencionales". Comienza así la trágica historia de la organización terrorista, que se cobró su primera víctima mortal en 1968: contestando a la muerte de su dirigente Xabi Etxebarrieta en junio de ese año en un tiroteo con la Guardia Civil, ETA decidió semanas más tarde matar al comisario Manzanas. Fue el inicio del reguero de muertes que ha provocado en más de cuatro décadas. 50 años después, Madariaga, el polémico, criticado y contradictorio fundador de la organización, reconoce que ha dado un giro importante a sus planteamientos. Abandonó ETA y también Herri Batasuna. Hoy, militante de Aralar, sigue siendo una de las voces críticas contra ese mundo "que no tiene cojones para despegarse de la tutela de ETA y sus pistolas".

Pregunta. ¿Y cuándo se produce su ruptura?

Respuesta. La situación no podía seguir así, y mi decisión de dar el puñetazo encima de la mesa diciendo ¡basta ya!, ¡hasta aquí hemos llegado!, coincide con el atentado contra [el concejal] Gregorio Ordóñez [asesinado el 23 de enero de 1995]. Para mí, la brújula de la dirección etarra había enloquecido. Patxi Zabaleta, Begoña Garmendia y yo mismo criticamos duramente el atentado contra el dirigente popular, y en una declaración del 28 de enero afirmo que "toda acción armada, sea contra quién sea, no es aceptable, y hoy la lucha armada es negativa para nuestros planteamientos independentistas". Asimismo reitero que, lamentándolo mucho, abandonaré HB si se confirma que ETA es la autora del atentado y la formación política en la que milito no lo condena. [Pocos días después, en una de las decisiones "más complicadas y duras" de su vida, dejó también la militancia en HB].

P. Con cerca de 1.000 muertos, 50 años después, el balance de ETA es escalofriante.

R. Es muy trágico, y al decirlo tienes que tomar una decisión que te agarra de las partes, porque sabes que a los carcas les das una baza importante. Pero, eso sí, ya la violencia no conduce a nada. Yo me di cuenta de ello, pero no otros. No tuvieron cojones para denunciarlo.

P. Pero usted tardó en darse cuenta del fracaso, porque muchos otros rompieron antes con ese mundo. En eso no fue pionero.

R. Sí, así es, pero éstos [ETA], desgraciadamente, siguen.

P. En 1995 dijo que "el silencio de las armas de ETA ayudaría a la consecución de la paz". Han pasado casi 15 años y poco ha cambiado en ETA. ¿Qué debe hacer?

R. Vista la evolución política, tanto internacional como de nuestro propio entorno vasco, darse cuenta de que es inútil continuar la lucha por procedimientos armados y violentos.

P. Sin embargo, ETA sigue sin aceptarlo, como tampoco asume su propia derrota.

R. Claro que no, y por eso seguimos así. ETA no ha tenido la lucidez ni la valentía política de ver que los tiempos han cambiado dentro y fuera del País Vasco. No ha tenido los arrautzas [huevos] políticos y éticos para hacerlo. Es la fuite en avant [huida hacia delante], y ya se sabe que cuando se tiene pánico, todo se ve muy negro.

P. Los últimos responsables etarras detenidos son cada vez más jóvenes y con escasa formación política. También se refleja en sus documentos y notas. ¿Cómo los ve hoy?

R. A este lado de la frontera, en los ambientes de refugiados o de familiares de presos se intuye esta situación, y algunos abandonan ese entorno. Pero la dirección es cada vez más oscura y más negra. No se sabe quién decide, quién recomienda, quién asesora. Compararlo con nuestra época te produce vergüenza ajena. Me refiero a que verte obligado a decir públicamente: "Nosotros sí teníamos formación política, un bagaje cultural e ideológico; habíamos viajado a Cuba, a Argelia; habíamos leído y comentado más de dos libros…, y los de ahora son unos pendejos que no valen para nada, unos descerebrados que sólo saben matar", me parece una falta de modestia, porque nosotros también cometimos errores.

P. ¿Y cómo ve a Batasuna, o como se llame?

R. Como hemos visto en la última rueda de prensa de Otegi, siguen sin tener el valor de decir no a ETA. Es de un oportunismo político que me da asco. Se dicen abertzales y socialistas y no tienen la valentía de dar el paso.

P. Entonces, ¿no ve a Arnaldo Otegi como ese otro Gerry Adams como algunos quisieron vender? ¿Ha perdido protagonismo?

R. Pues sí. ¿Ésta es la famosa vanguardia del carajo? Es más de lo mismo. Pero él no es tonto. Le falta valor, porque el camino está trazado y es claro. Ha tenido oportunidad de hacerlo después de la ruptura de la última tregua.

P. ¿Ve moverse algo en las cárceles tras las declaraciones de presos históricos?

R. Sí, hay mar de fondo, aunque a los primeros que se han rebelado contra el poder establecido -en este caso, el poder de ETA- les den palo. Pero, abierta la brecha, se comienza a avanzar. Ha sido un goteo, pero irá a más.

P. Medio siglo después de la creación de EKIN y de ETA, usted participa en los inicios de Aralar en 2001. ¿Cómo fueron sus primeros pasos?

R. Al principio es una forma de atraer a la gente descolgada de ETA, de la izquierda abertzale, de Batasuna, de Zutik, de LKI, de Batzarre o de EA; de varias procedencias. Es un largo proceso liderado por Patxi Zabaleta, y Batasuna, desde el primer momento, ve la iniciativa con malos ojos e intenta darnos el abrazo del oso. Para ellos es "revisionismo", y del acercamiento se pasa a la leña en serio, a las pintadas, a los pasquines y a las amenazas o insultos públicos.

P. ¿La reacción de Batasuna respondió a que consideraba la labor de ustedes como una intromisión en su terreno o fue porque desde el principio denunciaron la utilización de la violencia como recurso político?

R. Creo que a las dos cosas. Hoy ese mundo es una especie de delegación que ETA tolera en tanto en cuanto demuestre siempre su sumisión total a la organización armada.

P. Aralar, en una legislatura, pasa de un escaño a cuatro e irrumpe con fuerza en la vida política de la izquierda nacionalista vasca, demostrando que existe otra vía en ese mundo no tutelada por ETA.

R. Así es, pero también es el resultado de un trabajo duro y constante. Es la eclosión del polluelo que rompe el cascarón y sale libre a la luz. Se avanza, y en cuatro años damos el salto con este éxito.

P. ¿Aralar ha debilitado al mundo de Batasuna, que perdió otros 50.000 votos en las autonómicas vascas? ¿Puede adentrarse aquél en un proceso de autodestrucción como ETA?

R. Sí, pero me da miedo especular y hacer escenificaciones o previsiones viendo que puede surgir con el tiempo otra ETA imitando al IRA Auténtico y convertirse en algo muy marginal. ETA, en esta huida hacia delante, va a provocar su fin, y si Batasuna no se descuelga de ella, también va a acabar con su movimiento. Eso lo dije hace tiempo, y si estos majaderos de Batasuna no son valientes, eso ocurrirá.

Le delta du Niger sinistré par l’industrie pétrolière

Des femmes près d'un puits qui crache régulièrement depuis 2004 du pétrole brut à proximité du village d'Ikot Ada Udo.  © Kadir van Lohuizen/NOOR

Des femmes près d'un puits qui crache régulièrement depuis 2004 du pétrole brut à proximité du village d'Ikot Ada Udo. © Kadir van Lohuizen/NOOR

Amnesty international a publié le 30 juin dernier un rapport accablant sur les conséquences de l’exploitation pétrolière dans le delta du Niger (Nigéria).  Selon ce rapport, l’industrie pétrolière du delta du Niger a entraîné, pour la majorité des personnes des zones concernées, la paupérisation, les conflits, les atteintes aux droits humains et le désespoir:

L’industrie pétrolière a apporté la pauvreté et la pollution au delta du Niger

Le rapport décrit comment des décennies de pollution et de dégradation de l’environnement causées par l’industrie pétrolière ont privé des centaines de milliers de personnes du droit à un niveau de vie décent, qui passe notamment par un accès suffisant à la nourriture et à l’eau, mais aussi du droit de gagner sa vie en travaillant, du droit à un environnement sain et du droit à la santé.

Ce rapport, intitulé Nigeria. Petroleum, pollution and poverty in the Niger Delta, indique également que le gouvernement nigérian ne parvient pas à faire rendre des comptes aux compagnies pétrolières pour les pollutions qu’elles ont causées.

« Les compagnies pétrolières profitent depuis trop longtemps de la faiblesse du système réglementaire nigérian, a déclaré Audrey Gaughran d’Amnesty International. Elles ne prennent pas des mesures suffisantes pour éviter les dégâts environnementaux et souvent elles ne se préoccupent pas des conséquences dévastatrices de leurs mauvaises pratiques sur la vie des habitants. »

Le delta du Niger représente l’un des dix principaux écosystèmes marins de zone côtière humide au monde et il abrite quelque 31 millions de personnes. Il contient également d’importantes réserves d’hydrocarbures, exploitées depuis des dizaines d’années par le gouvernement du Nigeria et des compagnies pétrolières multinationales.

Le Programme des Nations unies pour le développement (PNUD) décrit la région comme souffrant « de la négligence administrative, d’infrastructures et de services sociaux en train de s’effondrer, d’un fort taux de chômage, de la misère sociale, d’une pauvreté abjecte, d’une crasse repoussante et d’un conflit endémique ». Cette pauvreté, qui contraste avec la richesse générée par le pétrole, est devenu l’un des exemples les plus frappants et les plus inquiétants de la « malédiction des ressources ».

Selon certaines estimations, le pétrole a rapporté 600 milliards de dollars (environ 430 milliards d’euro) depuis les années 1960. Malgré cela, de nombreuses personnes vivant dans les zones de production doivent utiliser une eau polluée pour boire, cuisiner et se laver. Elles doivent aussi consommer du poisson contaminé par les hydrocarbures et d’autres toxines.

« Les moyens de subsistance de plus de 60 % des gens qui vivent dans cette région proviennent de leur environnement naturel, a ajouté Audrey Gaughran. Pourtant, la pollution générée par l’industrie pétrolière détruit les ressources vitales dont elles dépendent. »

La pollution par le pétrole tue les poissons, leurs sources de nourriture et leurs œufs, et elle compromet leur capacité à se reproduire, entraînant des dégâts à la fois à court et à long terme. Elle endommage également le matériel de pêche.

Les déversements d’hydrocarbures et de déchets nuisent gravement aux terres agricoles. À long terme, ils rendent les sols moins fertiles et font baisser la productivité, dans certains cas pour des dizaines d’années. Bien souvent, les effets à long terme sapent la seule source de subsistance d’une famille.

La destruction des moyens de subsistance ainsi que l’absence d’obligation de rendre des comptes ont amené certaines personnes à voler du pétrole et à se livrer à des actes de vandalisme sur des infrastructures pétrolières dans l’espoir d’obtenir des indemnités ou des contrats de dépollution.

De plus en plus, des groupes armés exigent un plus grand contrôle des ressources de la région et se livrent au vol de pétrole à grande échelle ou enlèvent le personnel des compagnies pour obtenir une rançon. Les représailles du gouvernement contre l’activisme et la violence impliquent fréquemment un recours excessif à la force et les communautés sont soumises à la violence et à un châtiment collectif, ce qui accroît la colère et le ressentiment.

Dans le delta du Niger, les acteurs de l’industrie pétrolière sont à la fois l’État nigérian et les filiales de compagnies multinationales. Shell Petroleum Development Company (Shell), une filiale de Royal Dutch Shell, est le principal exploitant au sol. La majorité des cas portés à la connaissance d’Amnesty International et sur lesquels l’organisation a enquêté sont liés à Shell.

Les déversements d’hydrocarbures, le déversement de déchets et la combustion de torchères sont bien connus et endémiques. Les épanchements de pétrole sont dus à la corrosion des oléoducs, à un mauvais entretien des infrastructures, à des fuites, à des erreurs humaines, ou sont la conséquence d’actes délibérés de vandalisme, de vol de pétrole ou de sabotage.

L’étendue de la pollution et des dégâts sur l’environnement n’a jamais été correctement évaluée. Les chiffres existants varient considérablement en fonction des sources, mais des centaines de fuites surviennent chaque année. D’après le PNUD, plus de 6 800 déversements ont été enregistrés entre 1976 et 2001. Selon l’Agence nationale pour la détection et la réaction aux déversements accidentels de pétrole, quelque 2 000 sites au moins avaient besoin d’être nettoyés en raison d’une pollution liée aux hydrocarbures. Le nombre réel est peut-être plus élevé.

Dans le delta du Niger, le système réglementaire est très défaillant. Le Nigeria dispose de lois et de règlements stipulant que les compagnies doivent répondre aux normes internationales de « bonnes pratiques en matière d’exploitation pétrolière » et d’autres outils législatifs et réglementaires qui protégent l’environnement, mais cette législation est peu appliquée. Les agences gouvernementales chargées de la faire respecter sont inefficaces et sont, dans certains cas, prises dans des conflits d’intérêts.

« Les populations vivant dans le delta du Niger on vu leurs droits humains sapés par des compagnies pétrolières auxquelles leur gouvernement ne peut pas – ou ne veut pas – demander des comptes, a déclaré Audrey Gaughran. On leur a systématiquement refusé toute information relative à la manière dont l’exploration et la production pétrolières allaient les affecter et elles ont, à bien des reprises, essayé en vain d’obtenir justice. »

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Un pêcheur près de son canoë à Goi, pays ogoni, Nigeria. La pollution par les hydrocarbures a porté atteinte aux moyens de subsistance essentiels des populations.  © Kadir van Lohuizen/NOOR

Un pêcheur près de son canoë à Goi, pays ogoni, Nigeria. La pollution par les hydrocarbures a porté atteinte aux moyens de subsistance essentiels des populations. © Kadir van Lohuizen/NOOR

Création d’un pôle "religions" au Quai d’Orsay

Un article paru le 25 juillet dans Le Monde nous apprend qu’un pôle religions a été créé le 1er juin dernier au sein de la direction de la prospective du ministère des affaires étrangères. Pour le ministre Bernard KOUCHNER, cette création est à la fois "un effet de la mondialisation" et une nécessaire "modernisation" des mentalités.

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Bernard Kouchner vient de créer un pôle religions au Quai d’Orsay, une première en France

LE MONDE | 25.07.09

[...] La réflexion pour une prise en compte de paramètres religieux était "insuffisante" au sein de la diplomatie française, assure le ministre. "On a intégré la démographie, l’écologie et les pandémies à la réflexion stratégique, pourquoi pas les religions ? Toutes les guerres que j’ai connues comportaient à des degrés divers des histoires de religion", assure-t-il, dans une allusion aux conflits du Kosovo, du Sri Lanka ou du Liban, qu’il a particulièrement suivis.

"Dans certains pays, faire de la politique, c’est parler religion, et inversement. On ne peut pas l’ignorer", défend aussi le responsable du nouveau pôle, Joseph Maïla, spécialiste de l’islam et de la sociologie des conflits, fondateur de l’Institut de formation à la médiation et à la négociation. Et de citer les points chauds de la planète que sont l’Afghanistan, le Pakistan, l’Irak ou l’Iran.

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La création de ce pôle au Quai d’Orsay semble aller dans le sens de la théorie  du choc des civilisations développée par Samuel HUNTIGTON. Mais les religions sont-elles aussi déterminantes dans le déclenchement des conflits qu’on le croit? Bernard KOUCHNER se montre malgré tout prudent:

Pas question pour autant d’accréditer l’idée que la plupart des conflits actuels trouvent leur origine ou leur explication unique dans des différends religieux : "Le pôle religions, c’est 6 personnes pour 16 000 diplomates !", relativise le ministre. Mais ses promoteurs soulignent que la diplomatie française, imprégnée des principes de laïcité, se montre parfois en retrait par rapport aux questions religieuses. Aussi le pôle religions devra-t-il sensibiliser les diplomates de la nouvelle génération aux questions religieuses.

"Comment faire de la médiation dans un conflit si on ne connaît pas la différence entre chiisme et sunnisme, entre un grec-orthodoxe et un maronite ?", s’interroge M. Maïla. D’origine libanaise, cet intellectuel catholique, ancien recteur de l’Institut catholique de Paris, s’est intéressé de près à l’accord de Taëf, qui, en 1989, a mis fin à la guerre civile libanaise en redistribuant les pouvoirs au sein des différentes communautés religieuses. "Certains conflits sont résolus par un accommodement entre communautés religieuses", insiste-t-il, tout en précisant : "La finalité du pôle demeure politique et diplomatique, et la diplomatie reste régulée par des valeurs laïques."

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C’est une idée reçue, largement répandue, et qu’il m’arrive d’ailleurs d’entendre en cours, que les religions sont les causes des guerres. Samuel HUNTINGTON, en donnant un rôle clé aux religion, a contribué à renforcer cette idée.

Aussi, regardons les grandes guerres du monde contemporain: quelles en sont les causes? La religion a-t-elle joué un rôle si important dans les massacres que le monde a connus? Le ministre prend l’exemple du Kosovo: la religion est-elle le principal moteur du conflit entre serbes et albanais? Les religions ne sont que des prétextes aux atrocités commises: les guerres commises en leur nom le sont pour des raisons économiques ou géostratégiques.

Depuis le début du XIXème siècle, et les guerres napoléoniennes, le monde a connu une grande variété de conflits. Deux guerres mondiales mais aussi des guerres d’anéantissements, dont l’objectif est l’écrasement de toute forme de civilisation, des guerres civiles entre familles idéologiques, des guerres identitaires, des guerres de partisans et des guérillas révolutionnaires, notamment dans le contexte de la décolonisation qui a vu le droit des peuples à disposer d’eux-mêmes se mondialiser.

Dans la plupart de ces guerres, les enjeux sont politiques: ils peuvent être territoriaux, nationalistes ou idéologiques. La Première guerre mondiale a été provoquée par la question des nationalités en Europe. La montée des périls jusqu’au déclenchement de la Seconde guerre mondiale s’inscrit dans une logique nationaliste: en Allemagne, en Italie ou dans la péninsule ibérique, les régimes autoritaires n’ont-ils pas exalté la nation? Après la décolonisation, les guerres à répétition entre l’Inde et le Pakistan, l’affrontement entre l’Inde et la Chine populaire en 1962, les conflits récurrents entre Israël et ses voisins arabes sont également l’expression de nationalismes.

Et aujourd’hui,  quid de la guerre en Afghanistan? Les Talibans, qui défendent un modèle religieux, parlent en effet de djihad et veulent nous faire croire que nous sommes en présence d’une guerre de religion. Cependant, les forces de l’OTAN, qui les combattent, situent leur réponse sur le plan politique: leur mission est de stabiliser et de reconstruire l’Afghanistan, un pays à la fois déchiré par des rivalités ethniques et utilisé par les Talibans comme base d’exportation du terrorisme.

Walking On The Moon


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Cela fait quarante ans qu’on a marché pour la première fois sur la lune. Le 21 juillet 1969, j’étais en vacances à Saint-Malo avec mes parents et mes grands-parents. Je ne vais pas raconter de bobards: ce soir là, je n’ai pas vu l’alunissage. J’avais un peu plus de 4 ans et on m’avait mis au lit, tandis que mon père et mon grand-père étaient allés chez les gens qui nous louaient la maison pour voir l’évènement en direct à la télévision (vidéo ci-dessus). On avait marché sur la lune: tout le monde en parlait et cela m’avait marqué au point que je n’avais cessé, ensuite, durant des mois, de dessiner des fusées et des modules lunaires. Je m’appliquais et je n’oubliais jamais le sigle "USA" et le drapeau américain, ce qui laissait perplexe mon institutrice: devait-elle se réjouir de mon sens de l’observation ou se lamenter du succès de la propagande américaine?

Car on l’oublie mais la course à l’espace s’inscrit dans le contexte de la guerre froide. Dès la fin des années cinquante, l’URSS avait  devancé les États-Unis dans ce domaine (premier satellite, premier animal dans l’espace, premier homme dans l’espace…) si bien que, pour les Américains, la lune était devenue un objectif qui devait asseoir leur suprématie. Aussi, dès 1969, des sceptiques agitèrent la théorie du complot: les vaisseaux du programme Apollo ne se seraient jamais posés sur la Lune et il s’agirait en fait d’une mise en scène réalisée sur Terre! Quarante plus tard, cette théorie a encore des partisans, malgré les preuves et les mises au point fournies par la NASA, et, chaque année en classe de terminale, il y a toujours un élève pour s’en faire l’écho. Pour répondre aux sceptiques, la Nasa vient de mettre en ligne une page, qui fait apparaître les impacts d’alunissage des différents modules Apollo sur la surface lunaire.

Sur le site de l’INA, on trouvera un dossier de dix vidéos consacrées à la conquête de l’espace, où l’on peut notamment redécouvrir Spoutnik, la chienne Laïka et Youri Gagarine. Le blog Mashable propose également une sélection chronologique de cette aventure, depuis la grande ambition d’envoyer un homme sur la Lune énoncée par John F. Kennedy, jusqu’à la récupération du module et de ses trois astronautes par l’USS Hornet le 24 juillet. Enfin, pour ceux qui comme moi étaient trop jeunes ou dans leur lit, le site internet We Choose The Moon nous propose de revivre en temps réel toutes les étapes de la mission Apollo 11. Le site dépoussière l’histoire en nettoyant les bandes audio et vidéo, pour recréer la couverture médiatique de cet exploit scientifique de manière optimale. Les enregistrements des communications passées entre l’équipage et les techniciens de contrôle sont également audibles sur le site, qui devrait rester en ligne pendant un an.

En 1979, dix ans après la mission Apollo 11, The Police enregistrait pour son second album une chanson intitulée "Walking On The Moon". Rien comme la ligne de basse de Sting, entre rebonds et silences, n’évoque mieux ces premiers pas de l’homme sur la lune.

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Réflexion – Un cadeau d’Iwaki

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Cai Guo-Qiang "Réflexion—Un cadeau d’Iwaki" (2004)

Exposition temporaire au Musée Guggenheim.

L’artiste chinois Cai Guo-Qiang a récupéré l’épave d’une barque en bois sur une plage d’Iwaki et l’a remplie de débris d’assiettes et de statuettes bouddhistes en porcelaine blanche. Le résultat, qui évoque des échanges commerciaux voués au naufrage, est étrange. Une métaphore de la mondialisation?

Le Clézio s’engage pour la Romaine

Le projet de barrages hydroélectriques sur la rivière Romaine, au Canada, dont j’avais parlé dans un article précédent, compte un nouvel opposant: Jean-Marie G. LE CLÉZIO vient en effet de dénoncer ce «monstrueux projet» dans une tribune publiée mercredi dans le quotidien Le Monde. Pour Le Clézio, la «destruction de la rivière Romaine» sera clairement une «catastrophe écologique», qui privera la nation innue «de son lieu de vie». Le Clézio cite d’ailleurs la poétesse innue Rita MESTOKOSHO, qui livre combat pour sauver la Romaine. Le procès qu’elle voulait intenter n’aura toutefois pas lieu car les Innus ont finalement décidé de se rallier au projet «sous la pression des avocats d’Hydro-Québec» et en échange de «la promesse d’une amélioration économique».

Quel avenir pour la Romaine ? par Jean-Marie G. Le Clézio

LE MONDE | 01.07.09

romaine_leclezio_lemondeRegardez bien la photo qui accompagne cette tribune, car dans quelque temps, elle ne sera peut-être plus qu’un souvenir.

La rivière Romaine est un de ces lieux merveilleux qui ont survécu sur notre planète très maltraitée par la civilisation industrielle. C’est un fleuve long de près de 500 kilomètres qui unit les régions arctiques du Québec à la côte atlantique, au-dessus de l’estuaire du Saint-Laurent. Né dans les forêts du Grand Nord, il traverse tous les systèmes naturels et alimente un vaste bassin fait de lacs, de rivières et de rapides.

Depuis toujours ce fleuve est le domaine où nomadisent les Innus, tribu indienne connue au Québec sous le sobriquet de Montagnais. Les Innus vivent en harmonie avec la rivière Romaine, elle est leur mère nourricière (le nom Romaine dérive de la langue innue, uramen qui signifie rouge, à cause de la couleur des roches). Pour eux, elle est une rivière sacrée, parce qu’elle est liée à leur histoire depuis des millénaires, et parce qu’elle est leur pourvoyeuse en gibier, en poissons, et aussi en plantes médicinales et en baies pour la collecte.

La compagnie Hydro-Québec est une multinationale caractéristique du grand capitalisme, avec des intérêts à la fois au Québec et aux Etats-Unis. Son projet consiste, à partir de 2009, dans la construction de quatre barrages en vue de la production d’électricité qui sera vendue directement aux Etats-Unis, grand consommateur d’énergie (fossile ou naturelle). Ces barrages géants (certains devront atteindre 200 mètres de haut) anéantiront la plus grande partie de la rivière et du bassin qui en dépend. La forêt disparaîtra, ainsi que toute vie, et le résultat sera pendant longtemps la décomposition végétale et l’asphyxie de l’écosystème. La nation innue sera privée d’un seul coup de son lieu de vie.

Certes, des dédommagements sont prévus. Avec cet art de la division qui caractérise la conquête des espaces naturels, Hydro-Québec a réussi à convaincre une partie de la tribu innue de recevoir des indemnités. L’on peut comprendre que, devant l’ampleur du projet et les intérêts économiques colossaux qui sont en jeu, certains puissent renoncer à se battre. Que vaut la parole d’un autochtone contre la puissance d’une multinationale ?

Une femme innue n’a pas renoncé. La poétesse Rita Mestokosho, de la communauté de Mingan, a décidé de livrer combat pour sauver la Romaine. Pour la rivière, comme pour sa grand-mère, elle écrit des poèmes, elle récite des discours, elle raconte ce que cela représente pour la survie et l’enchantement des générations futures. Elle ne parle pas seulement des hommes, elle parle aussi des animaux et des plantes, de tout ce qui compose la vie dans ce monde qui est le sien, auquel elle doit tout, et que son peuple a toujours refusé de posséder pour pouvoir le partager. Avec l’aide des associations et des groupes de protection des minorités – tels que Survival International, elle cherche à faire arrêter le monstrueux projet de Hydro-Québec.

Elle parle de la fragilité de cette rivière, du désastre écologique que représenterait l’inondation de la vallée, des routes qui sabreront la forêt autour du chantier. Elle parle de la fragilité de son peuple, que le projet condamne à mort. Pour ceux que ces arguments n’émeuvent pas, elle a décidé d’avoir recours à l’argument juridique. La nation innue, contrairement à la plupart des autochtones canadiens, n’a jamais signé de traité de paix avec l’Etat du Québec. Le mode de vie ancestral des Innus les rend usufruitiers de la forêt et du bassin de la Romaine, et ils ne sauraient être réduits à une réserve, ni à quelques villages. Rita Mestokosho est prête à aller jusqu’au procès contre Hydro-Québec.

Si ce procès a lieu, il fera date dans l’histoire, parce qu’il ne sera pas seulement le procès de la nation Innue contre une entreprise multinationale. Il sera aussi l’appel au secours de tous ceux qui, à travers le monde, minoritaires sur leurs propres terres, demandent qu’on entende leur voix et qu’on leur rende justice. Ils sont faibles, mais leur voix est forte. Si, malgré l’évidence des erreurs de choix du monde technocratique moderne, la rivière Romaine venait à disparaître, nous aurions tous perdu quelque chose dans cette bataille, et nous serions en droit de nous interroger avec amertume sur le futur qui se prépare pour notre descendance.

Dimanche 21 juin, j’apprends de Rita que le procès n’aura pas lieu. La nation innue, sous la pression des avocats de Hydro-Québec, a décidé de se rallier au projet. Leur accord comprend une clause définitive par laquelle ils doivent renoncer à toute possibilité ultérieure de porter plainte. On peut comprendre l’argument décisif : tout simplement, cela se fera avec eux, ou sans eux. Il est facile, dans une situation de confort moral, de critiquer cette décision. L’on fait miroiter la promesse d’une amélioration économique, d’emplois pour la jeunesse.

La destruction de la rivière Romaine reste néanmoins un drame irréversible dont personne ne peut mesurer les conséquences. Cela me rappelle ce qui se passait aux Etats-Unis il y a vingt ans, alors que les populations indiennes n’avaient pas encore inventé le recours aux casinos pour survivre. Les Apaches de Ruidoso (Nouveau- Mexique) avaient accepté d’offrir leur réserve pour l’enterrement des déchets radioactifs provenant des centrales nucléaires. Pour répondre à la demande grandissante d’énergie des régions les plus avides de notre planète, l’on sacrifie l’existence, l’avenir, la beauté du précieux héritage commun. Restera la mémoire, la voix de Rita Mestokosho, légère et durable avec Nipin :

"Ce mot est une saison
C’est aussi le son que font les saumons
(dans le rêve du pêcheur
Pourtant il nage avec force
avec son dernier souffle
Pour laisser échapper tout ce qui reste
(de son dernier voyage
Viendront aussi les petits fruits
que mon grand-père l’ours attend
au détour d’une rivière
et lorsqu’il se nourrit de l’été
sa graisse dégage toute la valeur
(de la vie.
Moi je puise l’eau qui nettoiera
(mon âme
et les pierres mes grands-pères
guideront mon coeur"

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C’est notre modèle économique que Le Clézio remet ici en question. Il dénonce Hydro-Québec, qu’il qualifie, d’ailleurs à tort, de «multinationale caractéristique du grand capitalisme» et parle d’un combat inégal, perdu d’avance. « Que vaut la parole d’un autochtone contre la puissance d’une multinationale? », demande-t-il. Le Clézio parle de la rivière Romaine comme «un de ces lieux merveilleux qui ont survécu sur notre planète très maltraitée par la civilisation industrielle» si bien qu’elle constitue un héritage commun qu’il faut préserver: « Si elle venait à disparaître, nous aurions tous perdu quelque chose dans cette bataille ».

Cette prise de position de Le Clézio a bien entendu fait réagir nombre de Québecois. Ainsi, dans un billet publié sur AxonPost, Pierre FRASER reproche au prix Nobel de littérature 2008 d’être un donneur de leçon qui de surcroît ne sait même pas de quoi il parle, car il a «une image idyllique et bucolique des grands espaces canadiens»:

Qu’ils font donc pitié les Innus: ils ont décidé de se rallier au projet sous la pression des avocats d’Hydro-Québec. Du chantage avec ça ? Un peu plus et on se croirait dans le film Le Parrain. C’est su, dès que les méchants hommes blancs parlent de projets dans le Nord du Québec, les Innus ne reçoivent rien en compensation ! Quelle ignorance crasse de la réalité québécoise. [...]

C’est la fragilité de son peuple que le projet condamne à mort. Nous avons un petit côté un peu génocidaire, nous les Québécois ? Ben oui, nous vivons en Amérique et nous subissons l’influence de notre méchant voisin américain belliqueux qui ne cherche qu’à mettre la planète à sang et à feu.

J’en ai ras le bol et j’en ai ras le pompon, comme on dit ici au Québec, de tous ces détenteurs du monopole de la bonté et de la vertu. Quand on ne sait pas de quoi on parle, on se ferme la trappe si c’est pour prononcer des énormités !

Et en plus,en quoi est-ce que l’opinion d’un prix Nobel de littérature aurait plus de valeur que l’opinion d’un québécois ? De quel droit monsieur Le Clézio se permet-il de nous donner des leçons sur notre gouvernance ? [...]

Et comme le dit si bien le premier ministre du Québec, Jean Charest: «Une des réalités de la vie, c’est qu’il n’y a pas d’absolu dans le domaine de l’environnement. Il y a des impacts à tout ce que fait l’homme sur la Terre. Il n’y a pas d’utopie. Et dans le cas de l’hydroélectricité, il y a des conséquences.» Et dire que je cite Jean Charest… (soupir)

Alors, monsieur Le Clézio, retournez à vos préoccupations d’écrivain, et laissez-nous vivre notre vinaigrette et préoccupez-vous plutôt de la situation énergétique dans votre propre pays.

Même volée de bois vert dans un article de Mario ROY, sur Cyberpresse, qui déplore le «rousseauisme condescendant» de Le Clézio:

Disons-le: cette bulle tombant des plus hauts cénacles de la curie littéraire française est extraordinairement irritante.

Dépouillée de son lyrisme, elle apparaît en effet comme une courtepointe de folklore rural, de banalité pseudo-rebelle et de rousseauisme condescendant tricotée tellement serré qu’on ne trouve plus le fil sur lequel tirer.

Faut-il d’abord signaler que la nation – et non la «tribu» – innue n’a pas pour vocation première de fournir à l’homme blanc du pittoresque (Ah! La «rivière sacrée» et son «gibier», ses «baies pour la collecte» et ses «plantes médicinales»…)? Que cette nation, loin d’être impuissante, se débrouille fort bien dans la négociation et la relation publique, y compris aux États-Unis et en France? Qu’elle n’est pas, elle, repliée sur le folklore et ne rejette pas en bloc la modernité? Qu’au Québec, d’autres nations autochtones ont, par le passé, su brillamment profiter des retombées de projets comparables à celui de la Romaine?

Est-il opportun de noter ensuite qu’Hydro-Québec n’est pas exactement une multinationale capitaliste, mais plutôt une société d’État, entière propriété de la population québécoise? De noter aussi que l’hydroélectricité demeure jusqu’à nouvel ordre la façon la plus verte de produire de l’énergie en grande quantité? Et que, éventuellement vendue aux États-Unis (pour la plus grande santé de notre trésor public), elle y offrira une solution alternative au charbon?

Enfin, est-il vraiment nécessaire d’expliquer que nos cabanes au Canada sont surtout chauffées à l’électricité, ce qui nous évite de geler comme des crottes lorsqu’il fait moins 30 dans nos grands espaces?

D’autres réactions sont plus modérées, ce qui ne les empêche pas d’être conscientes des erreurs et des naïvetés du texte de Le Clézio, comme cet article publié par Le Devoir, où Marie-Andrée CHOUINARD préfère souligner la passion de l’écrivain pour les peuples autochtones:

Jean-Marie G. Le Clézio n’a peut-être jamais navigué sur La Romaine. Il mélange à tort multinationale et société d’État, lorsqu’il vise Hydro-Québec et son «monstrueux projet» de production électrique. Cela ne fait pas pour autant du Prix Nobel de littérature 2009, fin décrypteur de l’âme des autochtones, un insolent donneur de leçons bien installé dans sa chaire de Blanc.

N’en déplaise à tous ceux qui détestent le rappel d’un tiers-monde en sol québécois, Le Clézio sait de quoi il cause. Sa critique réfléchie du projet de barrages hydroélectriques sur La Romaine, publiée jeudi dans Le Monde alors que Jean Charest paradait en Europe, dévoile une solide connaissance du combat autochtone pour la préservation de son territoire, un immense respect pour la fragilité de ces nations fondatrices, disséminées partout sur le continent, y compris au Québec.

L’Européen, qui a fréquenté les Amérindiens du Panama et du Mexique, vit la moitié du temps au Nouveau-Mexique, fréquentant les Zunis, Hopis et Navajos. C’est lui qui le premier a traduit les textes mythologiques mayas Relation de Michoacan et Les Prophéties du Chilam Balam. Son premier contact avec l’univers amérindien, au cours des années 1970, lui a procuré un «choc violent» qui le laisse longtemps silencieux de plume.

Depuis, cet écrivain des nomades, des pauvres et des exclus, fasciné par les sociétés autochtones mais inquiet des effets destructeurs sur elles du capitalisme, a côtoyé les premiers peuples. «Nous ne sommes pas les possédants de la vérité. J’ai fréquenté des peuples autochtones, comme vous en avez ici au Québec, porteurs de savoirs très profonds et négligés», expliquait-il au Devoir en octobre 2008.

Son propos est légitime. Sa critique, même venue d’Europe, n’a rien de saugrenu: elle relaie non seulement le potentiel «désastre écologique» lié au développement énergétique, mais aussi l’impuissance des autochtones. Et décidément, M. Le Clézio sait saisir l’occasion quand elle se présente! Le premier ministre Charest, qui s’apprêtait à clore en beauté une mission teintée de bons sentiments environnementaux, a dû rappeler qu’en ce domaine, pas d’absolu, que des «conséquences» sur la Terre des décisions de l’homme.

Bon joueur, M. Charest a convié l’écrivain à rencontrer les peuples qui ont donné leur appui au projet de La Romaine. M. Le Clézio sait sans doute que quatre bandes innues de la Côte-Nord ont signé des ententes avec Québec, avalisant le projet. Mais il sait aussi — et son texte en est un vibrant rappel — que d’autres groupes, la poétesse innue Rita Mestokosho en tête, se battent pour sauver leur rivière.

Le premier ministre joue d’audace, de naïveté ou de méconnaissance en invitant ce sage, conscient peut-être plus que lui de la précarité de ces peuples, à pénétrer l’antre de leur petite misère. Ne sait-il pas qu’à côté de ces grands chantiers qui composent sa vision de «l’avenir du Québec» se déploie une détresse qui accable l’État soi-disant civilisé plutôt que de l’élever?

 

Enfin, dans son blog, Éric CARDINAL, spécialiste des affaires autochtones et des communications, rappelle que tous les Innus ne sont pas ralliés au projet d’Hydro-Québec:

Le premier ministre Charest a brandi une lettre de François Bellefleur, chef de la communauté innue de Nutaskuan, qui salue le projet de la Romaine et l’entente conclue entre sa communauté et Hydro-Québec. M. Charest oublie de dire que la nation innue est composée de 9 communautés et que la parole d’un Chef n’est pas nécessairement représentatif de toute la nation. Il ne dit pas non plus que d’autres Chefs sont carrément contre le projet (une communauté fait présentement une demande d’injonction en Cour supérieure du Québec) et que d’autres, bien que favorable au projet, ont aussi soulevé de sérieuses inquiétudes.

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Sur le Web, pour soutien, pour information :
http://allianceromaine2.wordpress.com.

L’Équateur renonce à exploiter le pétrole du Yasuni

Nous avons vu dans un article précédent que les ressources naturelles constituaient non seulement un enjeu important en Amazonie mais aussi une source de conflit entre gouvernements et peuples autochtones. Au Pérou, il a fallu des affrontements violents et plusieurs dizaines de morts pour que le gouvernement abroge les décrets qui facilitaient l’exploitation des ressources sur le territoire des Indiens. En Équateur, les Indiens ont accusé le président CORREA de se vendre au secteur minier. Toujours en Équateur, l’exploitation du pétrole amazonien est un enjeu important. Dans un livre publié par HEGOA (l’Institut des Études sur le Développement et la Coopération Internationale de l’Université du Pays basque), Las palabras de la Selva, Carlos MARTÍN BERISTAIN, Darío PÁEZ ROVIRA et Itziar FERNÁNDEZ analysent les différentes conséquences de l’exploitation pétrolière, depuis 25 ans par la multinationale Texaco, sur la forêt amazonienne et sur ses habitants. On peut télécharger gratuitement cet ouvrage ici. Enfin, un article publié par Le Monde nous explique comment l’Équateur a renoncé à exploiter le pétrole:

L’Equateur renonce à exploiter le pétrole du Yasuni

LE MONDE | 07.07.09 | 15h35

Sous la jungle, du pétrole. Faut-il l’exploiter pour assurer le développement d’un petit pays comme l’Equateur ? Faut-il le laisser sous terre pour préserver la forêt amazonienne ? La "révolution citoyenne" promise par le président de gauche Rafael Correa se veut verte : Quito vient de confirmer sa décision de ne pas exploiter les 920 millions de barils qui couvent sous le parc Yasuni. Mais le gouvernement équatorien espère une compensation financière de la communauté internationale.

"Alors que le réchauffement climatique est devenu une priorité mondiale, nous allons éviter l’émission de 410 millions de tonnes de CO2 dans l’atmosphère, en laissant le pétrole sous terre", explique Roque Sevilla, président du conseil de direction de l’initiative Yasuni-ITT – du nom des trois champs pétroliers Ishpingo, Tambococha et Tiputini. Une délégation équatorienne est venue en Europe, en Allemagne et en Grande-Bretagne, notamment à la mi-juin, pour présenter le projet.

Le protocole de Kyoto s’est fixé pour objectif la réduction des émissions de dioxyde de carbone. L’Equateur veut faire reconnaître la valeur de la "non émission". L’idée est d’émettre des certificats de garantie Yasuni (CGY) et de les faire accepter sur le marché des certificats de réduction d’émission de carbone (CER). Au tarif du jour, la non exploitation de Yasuni pourrait rapporter plus de 5 milliards de dollars (3,6 milliards d’euros).

Le parc Yasuni est une réserve inégalable de biodiversité : "1 000 espèces d’arbres dans toute l’Amérique du Nord, 1 000 espèces d’arbres par hectare du parc Yasuni", résume M. Sevilla. Ce parc s’étend sur 950 000 hectares de forêt à la frontière péruvienne.

Outre la richesse de sa flore et de sa faune, il abrite deux des derniers peuples isolés de la planète. Les Tagaeri et les Taromenane, déjà menacés par les trafiquants de bois, ne survivraient sans doute pas à l’arrivée des forages et des derricks.

Les compagnies pétrolières jurent, elles, que les techniques propres permettent de réduire au minimum l’impact environnemental de l’extraction du brut.

En 2007, M. Correa avait présenté aux Nations unies une première version de l’initiative Yasuni, en forme "d’ultimatum écologique". Pour ne pas exploiter son pétrole, l’Equateur exigeait de la communauté internationale une compensation annuelle équivalente à la moitié du manque à gagner estimé pour le pays, soit 350 millions de dollars pendant treize ans. Les Etats ne se sont pas bousculés au portillon pour payer. Seul le Parlement allemand a montré un réel intérêt en votant une motion.

Depuis, l’Equateur a adopté une nouvelle Constitution qui reconnaît des droits à la nature. Le prix du baril s’est effondré. Et Quito a peaufiné sa proposition, grâce aussi à des études de faisabilité financées par les Européens. "L’Equateur renonce une bonne fois pour toutes à exploiter le pétrole de Yasuni", martèle M. Sevilla. Toute idée de marchandage ou d’ultimatum a disparu. Mais la volonté d’obtenir une compensation demeure.

Il est vrai que les réserves du Yasuni représentent 20 % des réserves certifiées de brut du pays. L’Equateur, qui a réintégré l’Organisation des pays exportateurs de pétrole (OPEP), produit 500 000 barils par jour. Le pétrole fournit plus de la moitié de ses exportations et plus du quart des recettes de l’Etat. L’argent obtenu de la vente des CGY sera versé sur un fonds géré sous contrôle international. Il permettra de financer la politique écologique du pays et le développement social de l’Amazonie.

La reforestation d’un million d’hectares en trente ans est inscrite au programme, ainsi qu’une stratégie d’économie et de substitution d’énergie – pour assurer, notamment, la mise en valeur des ressources géothermiques de ce pays andin riche en volcans. Selon le gouvernement, ces programmes devraient permettre d’éviter plus de 1 000 tonnes d’émission de CO2.

En décembre, à Copenhague, l’Equateur espère servir de modèle. "L’initiative Yasuni pourrait servir de projet pilote pour renégocier et perfectionner le protocole de Kyoto", affirme M. Sevilla, ancien maire de Quito, patron de la plus grande entreprise de tourisme du pays et écologiste. "Quand, en 1989, l’organisation Natura que je dirigeais ici a proposé le premier rachat de dette équatorienne contre nature, pour un montant de 10 millions de dollars, tout le monde nous a traités de dingues. Cela a marché", rappelle-t-il, enthousiaste.

Émeutes ethniques au Xinjiang

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Que s’est-il passé au Xinjiang?

Le 5 juillet, la province chinoise du Xinjiang est secouée par de violentes émeutes qui auraient fait 156 morts et près d’un millier de blessés selon l’agence officielle Chine nouvelle. Le réseau télévisé public CCTV s’est empressé de diffuser les images ci-dessus, où l’on voit des véhicules  incendiés et des membres de l’ethnie Han blessés après avoir été attaqués par des Ouïgours.  Très vite, les autorités chinoises et les manifestants se sont livrés à une bataille des images si bien que, dans la vidéo qui suit, on se rend compte que les manifestants  ouïgours sont nombreux à Urumqi, ce qui ne se voyait pas sur les images officielles. Ils semblent défiler pacifiquement pour demander l’ouverture d’une enquête sur le lynchage de deux ouvriers ouïgours qui avaient émigré dans le district de Shaoguan pour travailler dans une usine près de Canton.

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Toujours est-il qu’avec cette crise, les autorités chinoises ont choisi de tester une nouvelle stratégie médiatique, qui contraste avec la gestion l’an dernier de la crise tibétaine, comme le souligne Arnaud de LA GRANGE dans son blog. Dès dimanche, nous étions informés et les dépêches de l’AFP, reprises par Le Monde ou Le Figaro, nous parlaient des mêmes scènes de violences, de civils ensanglantés et de bus carbonisés, et reprenaient les accusations formulées à l’encontre de la dissidence ouïgoure en exil, et notamment le Congrès mondial ouïgour de Rebiya KADEER. Car, en jouant sur la liberté de l’information, les autorités en profitent pour faire passer leur message, en mettant en avant les victimes Hans et en désignant des coupables. Pour mieux justifier la répression à venir? Les propos du président du gouvenement régional, que tous les quotidiens ont reproduits, permettent de le supposer:

“Le Xinjiang prendra les mesures les plus fortes pour empêcher la situation de s’étendre à d’autres régions et pour préserver la stabilité”, a dit lundi Nur Bekri, le président de la région autonome, dans un discours musclé. “Les forces de sécurité et la police armée doivent renforcer leur contrôle sur Urumqi et la poursuite des éléments criminels, et traiter fermement et résolument les nouveaux actes de destruction”, a-t-il ajouté.

Alors que des centaines de personnes ont été arrêtées et que les autorités chinoises ont promis des "punitions sévères", Bernard KOUCHNER, ministre français des Affaires étrangères, interrogé le 9 juillet sur France Info, confondait Ouïgours et yoghourts. La bourde n’a pas échappé à l’équipe de Rue89 qui a mis la vidéo en ligne. Le ministre semble bien embarrassé: il bafouille, tourne autour du pot comme s’il ne maîtrisait pas son sujet et s’obstine dans son lapsus, ce qui nous vaut des déclarations surréalistes du genre: «C’est une province chinoise, certes, mais les yoghourts ont toujours pensé que c’était chez eux», «Les yoghourts sont des musulmans plutôt ouverts».  D’accord, on ne peut pas reprocher au ministre de ne pas savoir prononcer le nom de toutes les ethnies du monde. Mais il n’a vraiment pas préparé son interview et improvise des platitudes affligeantes: les émeutes seraient des «affrontements presque traditionnels» ou encore «c’est un grand pays la Chine, et lorsqu’il y a des affrontements de ce genre ça fait beaucoup beaucoup de blessés et de morts». Comme si le nombre de victimes, lors d’affrontements, était proportionnel à la taille du pays! Avec ce genre de raisonnement, ne pourrait-on pas revoir à la baisse le chiffre des victimes du génocide dans un aussi petit pays que le Rwanda?

Trêve de plaisanterie. Ce n’est pas la première fois que de tels incidents éclatent au Xinjiang. Ils traduisent le malaise grandissant entre les Ouïgours – ethnie majoritaire et musulmane – et les autorités chinoises. Mais la cause du Xinjiang n’est pas aussi médiatique que celle du Tibet: les Ouïgours n’ont pas une figure charismatique comme le Dalaï-Lama. C’est sans doute pour cela qu’on peut les confondre avec les yoghourts.

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Le Xinjiang, périphérie contestée.

Les minorités séparatistes chinoises (Source: Le Monde)

Les minorités séparatistes en Chine (Source: Le Monde)

Le Xinjiang (autrefois appelé Turkestan oriental) compte aujourd’hui 21 millions d’habitants, parmi lesquels  on trouve plus de 8 millions de Ouïgours. Les Ouïgours, peuple musulman d’origine turque, se sont sans doute sédentarisés dans cette région au VIIIème siècle.  Cela explique que le Xinjiang soit, après l’Ouzbékistan, le second foyer de peuplement turcophone musulman en Asie centrale. Au cours de l’histoire, les relations avec les Chinois ont été souvent tumultueuses. Comme Thierry KELLNER, de l’Institut universitaire de hautes études internationales à Genève, le souligne dans une interview accordée au journal Le Monde, le Xinjiang est en effet une périphérie contestée:

Une province qui a souvent échappé au contrôle de Pékin. Les dynasties chinoises ont imposé leur contrôle sur le Xinjiang, mais toujours de façon intermittente. La culture des habitants du Xinjiang  est plus centrasiatique que chinoise. D’origine turco-iranienne, ils sont musulmans et leur langue vient du turc. La Chine n’a fait la conquête militaire du Turkestan qu’au XVIIIe siècle. Après l’arrivée des communistes au pouvoir, en 1949, les Ouïgours ont eu l’impression que la politique de Pékin est devenue nettement plus favorable aux Chinois Hans. Il y a aujourd’hui dans la province une nette différence de revenus entre les Ouïgours et les Hans. Les Hans ont le pouvoir. Ces manifestations sont une traduction du malaise qui persiste avec les Ouïgours.

N’hésitant pas à manipuler l’histoire, Pékin a mis en place un puissante propagande de façon à montrer que le Xinjiang a toujours fait partie de la Chine. En réalité, la conquête définitive n’eut lieu qu’en 1884 sous la dynastie mandchoue des Qing. Les Chinois changèrent alors le nom du Turkestan oriental pour l’appeler Xinjiang, c’est-à-dire "nouvelle frontière". Dans les années 1920, le gouverneur chinois menait néanmoins une politique très indépendante du pouvoir central et il  fallut attendre la prise de pouvoir par les communistes pour que, après 1949, la Chine maoïste impose son autorité sur ce qui deviendra, en 1955, la "région autonome ouïgoure du Xinjiang". Pour Pékin, cette région est d’une importance capitale: c’est non seulement un territoire stratégique pour des raisons économiques, car il est riche en hydrocarbures, mais aussi géopolitiques, avec 5 000 kilomètres de frontières avec huit pays (l’Inde, le Pakistan, l’Afghanistan, le Tadjiskistan, le Kirghizstan, le Kazakhstan, al Russie et la Mongolie).

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Aujourd’hui, si les 8 millions d’Ouïgours forment la principale composante de la population du Xinjiang, leur part n’a cessé de diminuer depuis 1949: à l’époque, ils représentaient 75% de la population. Aujourd’hui ils n’en représentent plus que 45%. À l’inverse, les Hans, qui composent l’ethnie majoritaire en Chine, ont vu leur population augmenter considérablement: ils sont plus de 7 millions au Xinjiang (40% de la population) alors qu’ils n’étaient que quelques centaines de milliers en 1949. Cette évolution démographique est bien entendu la conséquence du processus de colonisation massif planifié par Pékin.

Les Ouïgours se plaignent de cette colonisation du Xinjiang par les Chinois.  Leur sentiment identitaire est très fort. Outre la sinisation de leurs terres, ils dénoncent encore la répression politique et religieuse menée selon eux par la Chine, sous le couvert de lutte antiterrorriste. Ainsi, depuis une vingtaine d’années, on assiste à un renouveau du nationalisme ouïgour et à une certaine réislamisation des populations musulmanes, si bien que les troubles se sont multipliés. Les autorités ont pris peur et, au début des années 90,  ont réprimé tout ce qui ressemblait à une vélléité d’indépendance. Cela a contribué à radicaliser la contestation. Pour que l’on parle de la situation du Xinjiang, les nationalistes Ouïgours ont commis des attentats, notamment à  Kashgar en août 2008, à la veille des Jeux olympiques. Mais le Xinjiang n’est pas le Tibet et l’écho médiatique a été très faible. L’engagement djihadiste des Ouïgours, marginal, est devenu le principal argument des chinois contre l’opposition ouïgoure.

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xinjiang

Chine : population et richesses du Xinjiang (carte de Philippe Rekacewicz — Le Monde Diplomatique, février 2002)

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Quelles sont les causes de ces émeutes?

Ces émeutes sont la traduction du malaise qui persiste entre les Hans, l’ethnie chinoise majoritaire, et les Ouïgours. Dans une interview accordée au Figaro, le sinologue Jean-Luc DOMENACH nous explique que les émeutes d’Urumqi résultent avant tout de la main-mise de Pékin sur le Xinjiang:

«Les Ouïgours sont détestés des Chinois»

Recueilli par Bastien Hugues | 08/07/2009 |

[...]

Pourquoi les Ouïgours et les Hans s’affrontent-ils aujourd’hui ?
Il y a déjà eu de très nombreuses révoltes de la part des Ouïgours, notamment au début et à la fin des années 60 et au début des années 90, parce que leur sentiment identitaire est particulièrement fort. En fait, il y a un esprit de résistance des Ouïgours depuis que les Chinois les Hans colonisent le Xinjiang. Dans les années 1940, il y a même eu une République ouïgoure du Turkestan, indépendante de la Chine. Aujourd’hui, cette résistance est d’autant plus forte que les Ouïgours ont le sentiment que la progression de l’économie chinoise se fait à leurs dépens et facilite une domination croissante des Chinois sur leur population.

Que représente le Xinjiang pour Pékin ?
Cette région constitue un véritable enjeu de sécurité publique pour les autorités chinoises, puisqu’il s’agit d’un très vaste espace, situé au centre d’une zone très fragile près du Tadjikistan, du Kirghizstan ou de l’Ouzbékistan, et où se font notamment les essais nucléaires chinois.

Les liens que Pékin dresse entre les Ouïgours et le terrorisme islamiste sont-ils crédibles ?
Absolument pas. Ce sont des histoires. Pour beaucoup de pouvoirs en place, il est toujours facile d’établir un lien entre les résistances ethniques et le terrorisme. En réalité, seuls quelques Ouïgours ont intégré les rangs d’al-Qaida, mais il s’agit de cas extrêmement minoritaires. En général, les Ouïgours sont d’ailleurs d’un islam très modéré. [...]

Est-ce que les Chinois comprennent cette révolte ouïgoure?
Les Ouïgours sont détestés en Chine. Un peu comme les gens du voyage chez nous, ils ont mauvaise réputation, ils sont souvent accusés d’être des brigands, des voleurs… Du coup, je ne suis pas sûr qu’il y ait une grande solidarité envers les Ouïgours de la part des Chinois, et notamment de la part de la jeunesse chinoise, qui connaît actuellement une véritable explosion de nationalisme.

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En fait, ces événements sont surtout liés à la situation économique. La situation du Xinjiang est comparable à celle du Tibet: les fruits du développement économique de la Chine, lié à la mondialisation, échappent aux minorités ethniques au seul profit de l’ethnie Han. Les Ouïgours, qui se sentent déjà dépossédés de leurs terres, ont le sentiment plus général d’être marginalisés. Comme le montre Rémi CASTETS dans une excellente étude intitulée Opposition politique, nationalisme et islam chez les Ouïghours du Xinjiang (CERI, 2004), les Ouïghours sont exclus du partage des richesses parce qu’ils ont plus difficilement accès à l’éducation:

Le processus de colonisation a renforcé des inégalités socio-économiques sources elles aussi de rancoeurs. En effet la colonisation tend, par un processus complexe, à exclure les minorités nationales du Xinjiang du partage des richesses générées par la mise en valeur de la région. Certes, l’Etat central est conscient qu’il est important d’impliquer les minorités nationales dans le développement économique régional afin d’assurer la stabilité du Xinjiang. Depuis le lancement en janvier 2000 de la campagne « d’ouverture du Grand Ouest » (Xibu dakaifa), les autorités chinoises ont accordé une attention toute particulière à la RAOX. Depuis 1949 et a fortiori au cours des dernières années, la région a bénéficié d’importants investissements dans les transports et dans le secteur industriel. Cette région, autrefois dépourvue d’industrie et parmi les plus pauvres de Chine, est ainsi aujourd’hui au sein des provinces du « Grand Ouest » chinois celle qui dispose du PIB par habitant le plus élevé. Elle a connu au cours de la période 1978-2000 un taux de croissance supérieur à la moyenne chinoise. Parmi les 31 unités administratives de niveau infra-étatique, elle se classe désormais au 12e rang en terme de PIB par habitant. Cependant, ces données macroéconomiques encourageantes cachent de fortes inégalités qui s’articulent le long de lignes ethniques et qui entretiennent le ressentiment ouïghour. Certes, les Ouïghours bénéficient dans une certaine mesure du dynamisme économique de la région et des différentes améliorations du cadre de vie qu’il implique. Mais les investissements, dirigés en priorité vers les zones de colonisation, ont à leurs yeux surtout profité aux colons hans. En effet, le produit intérieur brut par habitant dans les zones de peuplement han reste largement supérieur à celui des zones où les Ouïghours sont encore majoritaires. La faiblesse du PIB par habitant dans le bassin du Tarim où se concentrent les trois quarts de la population ouïghoure du Xinjiang laisse supposer qu’une part importante des familles dispose de revenus inférieurs au seuil de pauvreté chinois, et a fortiori au seuil fixé par les organismes internationaux.
Parallèlement, ces différences de revenus s’articulant le long de lignes ethniques sont à l’origine d’un accès inégal au système éducatif. Ces inégalités d’accès à l’enseignement, elles-mêmes exacerbées par les handicaps linguistiques dont souffrent les Ouïghours, viennent en retour renforcer cette stratification socio-économique. En effet, le processus de modernisation que connaît la région se fait sur la base d’une intégration économique croissante avec la Chine. Compte tenu du rôle dominant des Hans dans l’économie et l’administration, il est capital de maîtriser le mandarin pour accéder à des postes de responsabilité. Concrètement, les jeunes élèves ouïghours ont le choix entre suivre les «classes ouïghoures» où l’enseignement est effectué essentiellement en ouïghour, et les «classes chinoises» en zone d’habitat mixte où l’enseignement est effectué en mandarin. Même si les «classes chinoises» sont plus coûteuses, les élites ouïghoures qui maîtrisent souvent elles-mêmes le mandarin envoient fréquemment leurs enfants dans les classes chinoises pour leur garantir de meilleures chances de réussite professionnelle. Cependant, compte tenu des risques d’acculturation que représente ce type de démarche, et de la compartimentation assez stricte de l’habitat han et ouïghour, mais aussi parce que dans les zones ouïghoures rurales reculées ce type de classe n’existe pas, la plupart des familles ouïghoures envoient leurs enfants dans les « classes ouïghoures » à proximité de leur domicile. Ainsi, beaucoup de jeunes, en dépit de l’existence de cours de (et en) mandarin dans les « classes ouïghoures », ne maîtrisent pas le chinois à la fin de leur scolarité. Récemment, les autorités régionales ont entamé la mise en place d’un programme visant à développer le bilinguisme mandarin/langue nationale chez les minorités. Néanmoins, ce programme qui multiplie les enseignements en mandarin, voire remplace ceux en ouïghour dans l’enseignement supérieur, est vécu comme l’expression d’un processus de modernisation qui, à l’initiative de Pékin, se fait sur la base d’une acculturation. Au-delà de ces handicaps linguistiques, l’incapacité des populations les plus pauvres à financer les études de leurs enfants contribue à bloquer une large partie de la population ouïghoure aux échelons les plus bas de la société. Théoriquement, via l’attribution de points supplémentaires aux concours d’entrée à l’université, le système éducatif chinois est censé faciliter l’ascension sociale des minorités. Mais, en dépit d’une augmentation certaine des taux de scolarisation depuis 1949, avec le délitement du filet social chinois, une certaine aisance financière est nécessaire pour poursuivre des études. Les frais de scolarité sont en constante augmentation et il est de plus en plus difficile d’obtenir des bourses scolaires. Bien qu’il y ait eu une amélioration des conditions de scolarisation dans les districts urbains les plus favorisés, les familles les plus pauvres continuent de restreindre la durée de scolarisation de leurs enfants dans les zones rurales les plus reculées. Alors que les familles hans plus riches et souvent citadines peuvent faire suivre à leurs enfants des études plus longues et dans de meilleurs établissements, les enfants des minorités nationales moins aisées quittent en masse le système scolaire entre le collège et le lycée, ce qui nuit à leur niveau de qualification. Ces différences de capital scolaire conjuguées à une embauche souvent discriminatoire dans le privé perpétuent au cours des décennies une stratification socioprofessionnelle dans laquelle les Ouïghours sont pénalisés par rapport aux Hans. Les minorités nationales au Xinjiang continuent d’être surreprésentées au bas de l’échelle socioprofessionnelle et les Hans surreprésentés dans les échelons les plus élevés. Ainsi, alors que les minorités nationales constituaient près de 54 % de la population au Xinjiang en 1990, elles représentaient plus de 76 % des travailleurs agricoles (contre 69,4 % en 1982, pour près de 52,8 % de la population totale à l’époque), moins de 41 % des effectifs des professions libérales et techniques et moins de 30 % des directeurs et administrateurs.
Au quotidien, ce déclassement des Ouïghours se traduit par des conditions de vie précaires aggravées par la quasi-inexistence de système de protection sociale en Chine. Selon le recensement de 1990, le taux de mortalité infantile chez les minorités nationales au Xinjiang était 3,6 fois plus important que celui des Hans et leur espérance de vie était de 62,9 ans contre 71,4 ans pour les Hans du Xinjiang. Parallèlement, le sous-emploi chez les jeunes Ouïghours a conduit à une augmentation de la criminalité et de la consommation de drogue, allant de pair avec une explosion des cas de sida.

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Pour conclure, les Ouïgours ont accumulé un sentiment de frustration et de révolte. D’abord, ils  se sentent dépossédés de leurs terres par les Chinois de l’ethnie Han qui ont afflué au cours des dernières décennies pour s’installer au Xinjiang. Les richesses du sous-sol, telles que le gaz et le pétrole, sont exploitées pour soutenir la croissance économique et répondre à la consommation grandissante des Chinois. Parmi les régions intérieures de la Chine, qui sont en général rurales et pauvres,  alors que les espaces littoraux sont économiquement dynamiques, ouverts aux capitaux étrangers grâce à des zones économiques spéciales, le Xinjiang s’est bien développé, notamment grâce à une politique d’investissements conduite par Pékin. Mais les Ouïgours n’en tirent aucun avantage. Ils se sentent ainsi écartés des bénéfices de la mondialisation. Le renouveau de leur sentiment nationaliste, avec ce que cela signifie de revendications identitaires, est alimenté non seulement par les rancoeurs à l’égard des Hans mais aussi par les inégalités qui persistent: concentrés dans les zones rurales (il est d’ailleurs curieux que les émeutes aient éclaté dans la capitale Urumqui où les Ouïgours ne représentent que 10% de la population), moins scolarisés, moins bien formés, largement minoritaires dans les professions libérales et dans l’administration et ayant une espérance de vie plus courte, les Ouïgours apparaissent en effet comme une véritable une population de déclassés.

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À lire sur le web:

Sur le site de Rue89: Au Xinjiang, les Ouïgours résistent à la colonisation (06/07/2009)

Opposition politique, nationalisme et islam chez les Ouïghours du Xinjiang, Rémi CASTETS (Études du CERI-2004)

Dossier spécial d’Aujourd’hui la Chine sur les violences du Xinjiang

Blog.mondediplo.net/2009-07-07-Révolte des Ouïgours de l extrême Ouest chinois

Le Monde: Un irrédentisme ouïgour attisé par la colonisation_(07/07/2009)

http://www.chine-informations.com/guide/ethnies-chinoises_131.html

[Article mis à jour le 14 juillet 2009]

Peuplé majoritairement d’Ouïgours, l